Secuencia de Yoga para el dolor cervical

by | Jul 15, 2020 | Yoga en acción

Si en Marzo alguien me decía que a mediados de Julio iba a estar escribiendo una nota en medio de una cuarentena que duró mas de 120 días, no lo hubiera creído posible.

Soy de las que piensan que para que algo transitado se convierta en experiencia sólida ha de pasar el lento y sabio tiempo; el compost no se hace en dos días. Aún así, si miro de soslayo estos meses que pasaron, veo, ante todo, la capacidad de adaptación que tiene el ser humano. También la lealtad, el compañerismo y las ganas de permanecer juntos pese a todo. Me conmueve.

Soy de las que piensan que para que algo transitado se convierta en experiencia sólida ha de pasar el lento y sabio tiempo, el compost no se hace en dos días.

Como la vida está llena de matices, también se profundizaron ciertas conductas vinculadas a una tendencia que ya tenía un pie puesto en nuestra vida moderna: el sedentarismo.

Durante estos meses, recibí muchos mensajes de alumnos contándome sobre su dolor lumbar o cervical. Realmente notorio. Fue por temporadas tan marcadas como el invierno y el verano. Los primeros meses, lumbalgia. De un tiempo a esta parte, cervicalgia.

Lo fuimos trabajando en las clases on line y, de hecho, allí lo explicaba hace unos días: ambas zonas son las más móviles de toda la columna, pero también las más vulnerables y las que más atención necesitan en el mat y fuera de él.

La lumbar y cervical son las zonas más móviles de toda la columna, pero también las más vulnerables y las que más atención necesitan en el mat y fuera de él.

En nuestra sociedad es una de las causas más comunes de consulta al médico. Sería conveniente, entonces, que trasladáramos la inquietud a todas las áreas de la vida y nos preguntáramos:

¿Paso muchas horas quieta/o en una posición antinatural? ¿Muchas horas frente al celular o el monitor? ¿Estos, están colocados en una posición que me favorece? ¿Uso colchones y almohadas que empeoren esta situación? ¿Me estiro durante el día?

Lo malo de estos dolores no es únicamente que nos limitan en nuestra vida diaria, que ya de por sí es bastante desalentador. Ocurre que, de persistir, empezamos a generar adaptaciones neuromusculares inapropiadas para poder llevar adelante las funciones cotidianas básicas: caminar, pararnos, sentarnos, acostarnos o levantarnos. De ese círculo vicioso hay que salir antes de que el cuerpo se convierta en una cárcel de carne y huesos.

Lo malo de estos dolores no es únicamente que nos limitan en nuestra vida diaria, que ya de por sí es bastante desalentador. Ocurre que, de persistir, empezamos a generar adaptaciones neuromusculares inapropiadas.

Algunas de las causas base del dolor cervical, que no se acompaña de patologías severas, son la tensión muscular (muchas veces causada por el estrés), la debilidad muscular o la falta de movilidad de las articulaciones adyacentes a la zona en cuestión debido (¡adivinen!) a la mala postura. Acá es donde el Yoga puede incidir, desde distintos frentes y con varias herramientas, para atenuar el dolor, modificar su percepción y aprender a llevar atención a cómo hacemos lo que hacemos todos los días.

Pero antes de entrar en esto, hay un tema al que hay que prestarle atención: en lo que al yoga se refiere, hacer no significa hacer bien; hacer más no significa hacer mejor, y quizá la “postura de la foto” no sea la postura óptima en este caso. Aprender a medir qué, cómo, cuánto y cuándo es un arte y requiere de experiencia, sensibilidad y dedicación.

Aprender a medir qué, cómo, cuánto y cuándo es un arte y requiere de experiencia, sensibilidad y dedicación.

Muchas posturas de yoga deberán adaptarse, en un sentido y no en otro, con diferentes props para lograr lo que buscamos:

  • liberar tensiones musculares,
  • abrir espacios articulares,
  • tonificar grupos musculares,
  • fortalecer las cavidades abdominal y torácica (que le dan soporte y estructura a las zonas más vulnerables de la espina dorsal),
  • aumentar la circulación en zonas específicas y disminuir la inflamación.

Ahora, ya entrados en tema, vamos a estudiar una secuencia de posturas destinadas a relajar, generar espacios articulares y ganar movilidad en la zona cervical y cintura escapular. Está basada en una secuencia de BKS Iyengar para tal fin y en mi experiencia personal como practicante y profe.

Abhyasa, la práctica constante es lo que nos dará resultados. Hoy la ciencia, desde la lógica más férrea, lo afirma: estas prácticas tendrán un mejor resultado en el largo plazo.

Lo dijeron los yoguis mogollón de años atrás: Abhyasa, la práctica constante es lo que nos dará resultados. Hoy la ciencia, desde la lógica más férrea, lo afirma: estas prácticas tendrán un mejor resultado en el largo plazo.

Acá va, podés consultarme si se generan dudas. ¡Que te sirva!

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Supta Swastikasana con soporte para la zona dorsal y cráneo, Adho Mukha Virasana con las manos en altura presionando con éstas hacia abajo, Urdhva Baddhangulyasana, brazos de Garudasana.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Paschima Namaskar, Ardha Uttanasana con brazos extendidos, con codos flexionados y con yemas de dedos al suelo.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Adho mukha svanasana con tres diferentes posiciones de manos sobre bloques, Adho mukha virasana con manos a bloques.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Parvritta virasana, Janusirsasana, Paschimottanasana

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Setu bandha sarvangasana, Viparita Karani a pared, Savasana.

Clases personalizadas y grupales presencial y on line: hola@lalitaknutty.com.ar